MIGAS & POTAJE, 1a. Ruta Miguera en familia. By Manolo Espejo

“Mama, que he enviado una foto del potaje al grupo de las bicis y hay unos cuantos que se han quedado con ganas de probarlo”, “pues hijo diles que vengan un día y os preparo uno”….”pero es que de aquí a que vengamos esperare a que el día alargue y quizá mejor unas migas, que ya hará un poco de calor”,”pues también, unas migas”.
 
Total, que sin quererlo ya teníamos objetivo, rutaca y a comer bien en ca la Gloria y Eulogia. Después de encajar día y  componentes nos disponemos a hacer los 200 km que transcurrirían en la primera parte por la costa dirección St Feliu de Guixols, día previsto  de sol  y una temperatura espectacular. 7:30 partimos de la factory Víctor (en la primera parte de la ruta), Gus, Antonio, Salva, Bernat, Oscar, Javi y un servidor. Robert también tiene un rato y nos acompaña en estos primeros compases.
Edu con alguna molestia nos buscará en una ruta alternativa. Ilusionados empezamos la jornada rodando alegres y pasan los kilómetros casi sin enterarnos. La perspectiva de pasarnos todo el día haciendo lo que más nos gusta nos da un plus de energía.
Pasando Tossa empezamos el curveo del paraíso, fotos y vídeo para la posteridad de un día que se prevé memorable. En Sant Feliu paramos a hacer un recovery, alguno con bocata incluido. En este punto, el boss tiene que volver a casa y los demás encaramos la segunda parte que discurrirá hacia el interior. Me alegra saber que hago de guía a casi todos mis compañeros que por primera vez conocerán el tramo de platja d’aro, calonge, coll de la ganga, la Bisbal, cruilles, coll de payaya, cassa de la selva.
Justo en este punto nos cruzamos con Edu, que ya lleva también un buen tute por su cuenta. Desde Caldes, y habiendo parado a llenar bidones para paliar los primeros 28 grados de la temporada, vamos pensando ya en las viandas que nos esperan. Con 160 km y a buen ritmo llegamos a ca la Gloria, donde unos ánimos de ella y unas fotos de susana nos ayudan a superar los últimos 300m al 12% de esta primera parte.
 
Ya refrescados,  vemos que allí no pasaremos hambre y nos dejamos llevar por el sabor del potaje y los entrantes regados por unas cervecitas recuperadoras. Lo inevitable ha sido repetir, aunque la pinta y el sabor de las migas nos ha “obligado” a hacer hueco. Un zumode naranja con piña ha culminado con un trozo de pastel de la 66añera, unos regalitos, un chin-chin de cava, los últimos 8km de la París-Roubaix y pensando en la vuelta, que la haríamos sin Antonio que ha hecho un gran esfuerzo para llegar con la muñeca en mal estado después del golpe de hace unos días. Bravo plataco.
La vuelta, (iluso de mi, en la mesa dije que nos la tomaríamos de tranqui, jaja), a ritmo germanor al final, con viento en contra y allí no se bajaba de 35. Y por qué será que en cualquier momento, incluso con la comida en la boca, a algunos ciclistas nos gusta apretar en los finales de las subidas? Que gran misterio sin resolver y que falta de misericordia, jaja.
 
La llegada, con esprint incluido, como no, nos deja miradas de complicidad, abrazos y un grandísimo recuerdo que creo quedará ahí en nuestro corazón por bastante tiempo.  Llamo a mi madre para trasladar el agradecimiento de todos mis compañeros, sus caras de sincera satisfacción y se alegra que la familia haya crecido.
“Mama, que ha quedado alguno sin venir, igual hay que repetirlo”,”pues hijo, tráetelo, tráetelo”.